El post de hoy sale de mis entrañas porque esto que quiero compartiros he necesitado pasarlo muchas veces por mi piel a lo largo de los últimos años para poder integrarlo en mi vida de manera orgánica .
Voy a comenzar poniendo un marco conceptual – para ver si encuentro la manera de expresar lo que quiero expresar de la manera más cercana a lo que experimento ante este tema- que son muchas emociones juntas.
El término “misión” se popularizó gracias al Coaching y aparece cada vez con más frecuencia en el día a día, en la situaciones más variopintas…
Una definición sería esta:
” La misión hace referencia al sentido que le otorgas a tu vida y que, de conocerla te permitirá responder preguntas tales como ¿Quien soy? ¿Para que estoy? y ¿Cual es mi sentido de ser?”
¡Jodo, petaka! Ahí es “ná” la misión…
¿Qué? ¿Cómo se te queda el cuerpo?
Si yo te pregunto ahora ¿cuál es tu misión? ¿cuál es el sentido de tu vida? Puede que entres en estado de shock o de catatonia…¿verdad? O que tu cabeza empiece a dar vueltas como la de la Niña del Exorcista.
Pues, en serio. No quiero que te ocurra nada de esto.
He visto a compañeras y compañeros de formación salir verdadermente hundidos de un proceso de Coaching por no estar conectando con su “misión” en la vida. Hace unos años, en avión de vuelta de una formación de Barcelona me preguntaba si eso tenía algún sentido en sí mismo…
Siempre he pensado que los constructos psicológicos y los conceptos abstractos nos han de permitir conectar con nuestros recursos, darnos alas, ayudarnos a hacer más comprensible lo que aparentemente no lo es…. pero con el término “misión” me parecía que se generaban grandes confusiones…
Si te apetece acompañarme, vamos a ver juntas ¿qué puede estar pasando aquí?
Expresiones como “No sé que hacer con mi vida” “No sé cuál es mi misión” “Estoy como parada”, son frecuentes y comunes… Sí, a veces estamos así y necesitamos un cambio, deseamos algo diferente….pero …siento curiosidad…
¿DESDE QUÉ LUGAR NACE ESA NECESIDAD O ESE DESEO?
En los talleres, en las sesiones, empiezo a indagar junto a esas mujeres que expresan sentirse así… y aparecen vivencias como éstas:
“una mujer expresa que está “a sus cuarenta y dos años” en plena crianza de su hijo… pero lejos de sentirse plena… siente que algo no está del todo bien… que no acaba de encontrarse a gusto con lo que hace…”
“otra mujer está duelando la muerte de sus padres que han fallecido muy seguidamente. Son ya varios meses encadenados… pero lejos de sentirse plena…siente que eso no es lo correcto… que está como parada, como que no sirve”
“otra mujer va diariamente a trabajar en el mismo lugar en el que trabaja desde hace 15 años y que le gusta… pero, lejos de sentirse plena… no sabe si eso es suficiente como misión de vida”
“otra ha decidio simplemente parar. No hacer. Pararse a recuperarse física y emocionalmente. A estar con ella…. pero, lejos de sentirse plena… siente que ya tiene que ir hacia otro lado, salir corriendo hacia otro lugar pero …¿hacia dónde? ¿cuál es esa misión de la que todo el mundo habla?
Entonces se me empiezan a revolver las entrañas y a poner el cuerpo del revés porque siento, veo, sé, que detrás de estas frases se esconde una comparación con algo, una expectativa tácita no cumplida, un programa limitante, un mandato no escrito….
Seguimos ahondando… queremos saber de dónde viene esa sensación de incomodidad
Y…a medida que profundizamos, los pelos se me ponen de punta…
Aparece algo realmente “monstruoso” en el fondo: cada una de estás mujeres que os describo, en lo hondo de su psique está percibiendo que lo que hacen no es valioso. Que hay algo “mayor”. Que la “misión” es algo “grandioso”, con luces de “neón”, “importantes acciones”, visibles, reconocidas económica o socialmente, grandes hazañas que transforman la vida de miles de personas: crear nuevas teorías, escribir libros, llegar a altos cargos, dedicarse a algo con gran remuneración económica, inventar una nueva vacuna, reinventar la rueda…
¡VAYA!
“¡No eres tu la que está mal!”, les digo
“Es la construccion interna del concepto “misión” la que te limita. Entender el término “misión” como algo único, absoluto, uno para toda la vida entronca con una manera de entender la vida vertical, lineal y masculina. Le falta la organicidad y la flexibilidad del propio proceso de la vida.”
Así que, me vas a permitir que te diga algo. Quizá a ti también te sirva:
A MI EL CONSTRUCTO DE “MISIÓN” COMPRENDIDO DESDE ESTOS TÉRMINOS TAN ABSOLUTOS, ME DESMPODERA. Y MUCHO
Así que, en mi vida yo utilizo el término “MIS MISIONES” que se van actualizando con mis etapas vitales y con mi propia evolución personal.
Y entonces…. todo adquiere mucho más sentido… que es en definitiva la finalidad de la misión ¿no?
Lo que hice por “rebeldía” a los 18 años fue mi misión y tuvo mucho sentido. Parar para maternar en exclusividad durante tiempo fue mi misión y tuvo mucho sentido. Tomarme unos meses de pausa para mi cada x tiempo, es mi misión y tiene mucho sentido. Escribir esto hoy y compartirlo contigo también es mi misión y, Aquí y Ahora, tiene sentido… y quizá mañana ya no lo tenga…
Así que, es muy probable que el lugar donde te encuentras aquí y ahora sean “tus misiones”.
Criando, duelando, parando, trabajando, creando, inventando…
No eres tu la que está mal. Sino que es la construcción del concepto la que te limita.
“Tus misiones” son tus alas y te muestran organicamente lo que aún sí es, donde aún sí necesitas y deseas invertir tu atención, tu tiempo y tu amor y lo que ya ha llegado el momento de ir soltando…porque llegó otro momento, otra etapa y otra “vuelta” en la espiral de tu vida. Y con ellas “tus misiones” se van transformando.
Impactar en tu entorno desde tu trabajo es una misión grandiosa, acompañar a tus hijas e hijos para que se conviertan en personas felices y libres, es una misión grandiosa, cuidarte cada día, es una misión grandiosa, estar en proceso de desarrollo es una misión grandiosa, duelar a tus seres queridos cuando se han ido es una misión grandiosa, acompañar a alguien en su enfermedad es una misión grandiosa, preservar la tierra que pisas, es una misión grandiosa, parar un tiempo a recogerte es una misión grandiosa, llegar al objetivo que te propusiste, es una misión grandiosa, desarrollarte profesionalmente donde te hace feliz, es una misión grandiosa …
vivir cada momento con aceptación y agradecimiento es una misión grandiosa…. disfrutar de cada momento de la vida tal y como es,
es una misión grandiosa…
Incluso me atrevería a insinuarte, pero muy muy bajito, que quizá la misión no sea más que aprender a vivir cada paso con la seguridad de que lo que estás viviendo es lo que verdaderamente necesitas transitar antes de dar el siguiente paso… sea el que sea… porque el siguiente paso nace de éste…porque para ver el puzzle completo necesitas reconocer cada una de las piezas con todo su valor, por pequeñas e insignificantes que parezcan…
Llegado este momento, quizá si te pregunto ahora cuáles son “Tus Misiones”, tu sensación interna haya cambiado…
Quizá al conectar y venerar “Esas Misiones” en las que estás en danza,
esas en las que estás poniendo Corazón, Mente, Intuición, Cuerpo y Sentido…
Aquí y Ahora…
sientas una gran felicidad por poder contestar a esta pregunta…
sabiendo que estás cumpliendo con muchas misiones sagradas…
sabiendo que mañana la vida puede que te pida dar un siguiente paso.
TUYA ES LA VOZ, TUYA LA PALABRA
¿Te apetece compartirnos con alegría cuáles son “Tus Misiones”?
Un millón de gracias por estar ahí.
_____________________
Si deseas unirte a la energía de la Comunidad de Mujeres en Cre-Acción y recibir en tu e-mail mis post y otras propuestas inspiradoras,
simplemente pulsa al botón de abajo y envíame un mensajito.
¡Te esperamos!




Pues no sé muy bien cuáles son mis misiones, Marta. Pero este año no es el mío. Y leerte me ha hecho sentirme bien, como cuando te escuchaba. Lo cierto es que lo venía pensando, pero me lo has ratificado: voy a tomarme lo que queda de curso como una etapa necesaria para interpretar la siguiente 🤗
Gracias Marta, cómo entiendo lo que dices, no sabes cuánto. Totalmente de acuerdo, cada momento vital es nuestra misión como seres en evolución constante en está gran escuela de la Vida, el gran regalo. Esas facetas, etapas o como queramos llamarlas que has nombrado han pasado por la mía, y muchas otras, y las que vendrán ¡Ojalá!
Claro que en muchas ocasiones he sentido ese deseo de dar con la gran Misión de vida. Finalmente creo que he encontrado el sentido general en lo pequeño, lo cotidiano, lo cercano. Elevar la vibración, primero la propia, y desde ahí expandir a lo que me rodea; pero eso también siempre en evolución, recorriendo cada uno de esos peldaños de la espiral que mencionas sin buscar llegar a metas porque, aunque suene muy manido, lo importante es el camino.
A veces me he sentido vacía, perdida, frustrada. En eso también he encontrado aprendizaje, cada vez que consigo salir de esas “noches oscuras del alma”, vuelvo a brillar con Luz propia y renovada ¿Qué mejor misión?
Que maravilla de Post querida….
Esta profundamente alineado con tú misión transformadora🦋
Si… las misiones se solapan entre lo personal, profesional y familiar.Son relevantes hasta que se tornan caducas e irrelevantes, dejan de vibrar en las entrañas….pasan…se marchitan…entonces vuelves a encontrarte en un nuevo espacio, un nuevo ciclo, una nueva estación y ahi estás tu reformulando otra vez esa pregunta…¿para qué?
La pregunta baja de la cabeza, pasando por el corazon…te habita…entonces te lleva al centro de tu bajo vientre ,se entrega a su danza,.se deja caer en el presente ,la tierra la acoje. MISION CUMPLIDA RETORNO A BASE.
¿Otra vez?
Pues si Marta , el paráfo que nos comentas susurandonos , esa creo que son mis misiones aprender a vivir con seguridad y adaptación necesaria para no sentirme frustrada , no dejar que las acciones de los demás nos desestabilice son sus acciones no las nuestras y por supuesto aunque parece difícil confiar en uno mismo
Hola! Tus palabras me liberan, yo tengo la sensación de que estoy parada y cuando algo es por impulsos e irracionalmente. No disfruto de lo que hago, y no reconozco las misiones que ya he realizado, quizás porque nunca pensé que fuese importante, solo cumplí…
Gracias por compartir tus reflexiones, son una puerta que se abre a un espacio nuevo que apetece explorar. 😘
ME ha resultado muy liberador el pluralizar las misiones. Encaja más. Me da más armonía y paz con lo que sea que quiera decidir o esté viviendo en este continuo transicionar. Gracias por compartir tu descubrimiento, por esta nueva definición e interpretación del término.
Gracias Marta!!! Qué bello. Me entra directo al corazón porque justo llevo unos meses en esto y al principio estuve perdida y con dolor, una vez fuí soltando esas expectativas de “misión” como algo grandioso, todo se aligera, como dices. Que de mandatos, imposiciones, pesos, ataduras… Nos imponemos cuando nos sumergirnos en lo socialmente establecido sin gafas para bucear y poder abrir bien los ojos.
Muchas gracias por tu compartir y tus lúcidas reflexiones.
Ahora mismo mis misiones son maternar y darme el tiempo que necesito para mí, para encontrarme y reconocerme en esta nueva etapa que estoy viviendo.
Gracias Marta por compartir tus bellas palabras.
Ahí ¡estoy buscando mi misión en la vida.Llevo tiempo “desnortada”,no se si existe esta palabra,pero es como me siento.A lo largo de este año, me he preguntado mucho,donde estoy?,que sentido tiene la vida?,y sin saber poner nombre,¿cual son mis siguientes misiones?
Tus palabras me han hecho reflexionar,creo que mi misión, ahora, es encontrarme reinventar mi yo.
A mi vida ha llegado hace muy pocos años esa palabra “misión”. Es por eso que no me ha agobiado demasiado. Pero sí, es francamente revelador darse cuenta de que la vida es una sucesión de periodos más o menos largos y que allá en la atmósfera de cada uno de ellos flota lo que cada una de nosotras está invitada a hacer. La pregunta que se me ocurre es ¿cómo darnos cuenta de que hay que pasar a la siguiente etapa?
Quizás parar puede darnos pistas… Quién sabe
Ay, Marta! Yo tengo uno de esos momentos que mencionas en que no sabes muy bien si vas o vienes, y llevo tiempo pensando en eso de la misión, pero yo le llamo propósito o sentido de la vida, porque” la misión” entendida como mencionas, como tú muy bien has dicho, da mucho miedo. Mi terapeuta me recordó hace poco en terapia que el sentido de la vida es espiritual, no es el dinero, no es la posición, no es ser famoso o conseguir grandes cosas, sino que es eso que eres tú realmente, esos dones o recursos, como tú dices, que cada una tenemos y que son muy valiosos en todos, absolutamente todos los seres humanos, y que nos hacen ser únic@s e irrepetibles y con los que podemos, en mi opinión, alcanzar esa fuente de infinitas posibilidades y hacer una diferencia, por pequeña que sea, en el mundo que nos rodea, que ya es mucho. Quizá con simplemente “Ser” ya estemos cumpliendo ese propósito. Muchas gracias, Marta, por tus maravillosas reflexiones, que siempre aportan tanto. Un abrazo enorme.
Buenos días!
Maravilla de post.
Nunca me había parado a pensar en esa palabra, misión, pero ahora reflexionando me doy cuenta de que si estaba interna en mi, como algo que presiona poco a poco pero no lo sientes de continuo. Y recordando, tengo frases en mi mente como “necesito hacer algo importante”… Durante una temporada larga de mi vida, quería ser mamá, esa era mi misión, pero no lo conseguí, y la desazón fue grande mucho tiempo. Ahora, cambiando el prisma, pensando en misiones temporales, adecuadas a cada etapa que vivo, la presión baja, los objetivos son alcanzables, casi tangibles incluso. Así que de momento, quiero sanarme del todo, esa es una misión, quiero estar cerca de los míos en esta etapa difícil para todo el mundo, esa es otra misión.
Y ya no miro mucho más allá.
Un beso!
Muy buenos días.
Qué bello lo que escribes y cómo lo escribes, Marta.
Fluyo con todas tus palabras, me concilian y me resuenan. Me veo como una mujer que ha pasado por etapas, misiones según han ido aconteciendo. Estudiar, opositar, trabajar, criar, duelar, acompañar, …. siento que en ocasiones he pasado de una misión a otra tras un periodo de vacío en el que he tenido que parar para encontrar el camino para volver a poner la brújula en la dirección correcta. Este parar ha tenido que ver con el deambular sin rumbo por haberme dejado atrapar por los acontecimientos, por darles mi sentido y no el sentido que realmente tenían.
Todo en la vida acontece para ser vivido y cuando lo vivimos con aceptación desde el amor, todo tiene sentido, todo fluye. Por eso para mí mi misión siempre es la misma cuidarme, quererme, valorarme y salir al mundo a entregar sonrisas, a tender la mano, a disfrutar de lo que hago, a conectar con lo que me rodea, a sentirme UNA con el TODO.
Esa misión que daña es como una gran puerta a la que no llegas a agarrar la manilla que la abre porque está por encima de tus ojos, de tu cabeza y tu mano no la alcanza. Y cuando te atrapa la desesperación y tu mente se calma ves que si te separas, la manilla deja de estar por encima de tus ojos, de tu cabeza y la sitúas a la altura de tus ojos y desde ahí descubres que para pasar al otro lado, para poder seguir no es necesario abrirla desde esa manilla, que tú puedes abrir sobre ella, una puerta más pequeña, a tu altura para pasar al otro lado y que dentro vas a crecer y cuando encuentres la siguiente puerta volverás a dibujar y abrir ese hueco sobre ella y ahora será más grande porque habrás aprendido y habrás crecido y así, siempre hasta que quizás un día logres ser tan alta como para poder llegar a esa manilla sin abrir otro hueco pero ese día ya habrás descubierto que al otro lado siempre encontrarás lo mismo que la diferencia está en que el camino de una puerta a otra se aligera con tu crecimiento que tus pasos son más firmes, más largos, más seguros.
Misión…..y esas misioneras y misioneros, los de siempre y los de ahora, los que van a otras tierras o convivimos con ellos, tienen otra misión que no sea la entrega desinteresada a los demás desde el amor? y si nos convirtiéramos en misioneras de nuestras vidas? y si viésemos en cada persona que cruza y permanece en nuestras vidas como un ser amable? creo que todo son beneficios y lo creo desde la certeza de haber odiado, despreciado, rechazado, agredido, dañado, desde la certeza de comprobar que todo el dolor generado se multiplica en mi interior y me daña.
Creo en el poder de una sonrisa, en el poder de una mirada cálida, en el poder de la comprensión, en el poder del silencio, en el poder de la compañía, en el poder de sentirte ignorante, aprendiz, ingenua, vulnerable….
Os abrazo con amor!!!
Voy con retraso …acabo de leer el post de la “misión”…Cierto que la pregunta ¿cuál es tu misión en este mundo? es abrumadora…es casi como preguntar ¿cuál es el sentido de la vida?. Yo creo que nunca me he preguntado tal cual ¿cuál es mi misión? pero sí que durante la adolescencia o primera juventud tenía mis grandes dudas ya que no me encajaban los roles supuestamente deseados por la mayoría y me sentía extraña a la mayoría…pero lo aprendí pronto, sé lo que me gusta y lo que quiero y lo primero que tuve claro es lo que no me gustaba ….asi que el viaje lo empecé pronto. Disfrutar de todo lo que te guste cuando puedas y cuando no puedas, adaptarte a la situación entendiendo que la vida tiene altibajos…